
Reencuentro con el hombre de la bata blanca. Y puedo decir con toda seguridad que las horas previas se me han hecho eternas, pesadas, agobiantes. Me mira fijamente y comenta varios aspectos técnicos, con lo que me hace sentir más perdido. Es entonces cuando me da la buena noticia. Y entonces me invade la calma al saber que no es nada de lo que te pasa por la mente en esas horas previas.


